La solución moderna para la presbicia
Uno de los momentos más comunes en la vida de mis pacientes llega cuando cumplen alrededor de los 40 o 45 años. De repente, empiezan a notar que necesitan alejar el móvil para poder leer, que la letra pequeña del prospecto de un medicamento se vuelve borrosa o que, al cambiar de mirar la pantalla del ordenador a un objeto lejano, la visión tarda en enfocar. Esto no es un problema aislado: es la presbicia, también conocida como vista cansada.
Durante muchos años, la única solución eran las gafas progresivas o alternar unas gafas de lejos con unas de cerca. Sin embargo, desde hace ya bastante tiempo, disponemos de una alternativa muy cómoda: las lentillas progresivas, también llamadas multifocales.
En este artículo quiero contarte, desde mi experiencia como óptico-optometrista con más de 25 años en gabinete, qué son, cómo funcionan, qué tipos existen, qué ventajas aportan y, sobre todo, cómo es el proceso de adaptación para que resulten realmente cómodas.
¿Qué son las lentillas progresivas?
Las lentillas progresivas son un tipo de lentes de contacto diseñadas para corregir varios problemas de visión al mismo tiempo:
- Miopía: dificultad para ver de lejos.
- Hipermetropía: dificultad para ver de cerca.
- Astigmatismo (en algunos diseños): visión borrosa tanto de cerca como de lejos.
- Presbicia: dificultad para enfocar en distancias cortas a partir de los 40 años.
La gran diferencia con unas lentillas monofocales es que las progresivas tienen varias zonas de potencia dentro de la misma lente, lo que permite al ojo encontrar la graduación adecuada según la distancia. Es decir, en un solo par de lentillas puedes enfocar correctamente a todas las distancias: cerca, intermedia (ordenador, volante, cocinar) y lejos.

Tipos de lentillas progresivas
No todas las lentillas progresivas son iguales. De hecho, uno de los puntos más importantes en mi trabajo es seleccionar la más adecuada para cada paciente, teniendo en cuenta su edad, su graduación, su estilo de vida y su tolerancia ocular.
1. Según el diseño óptico
Existen dos grandes tipos:
- Diseño concéntrico: zonas circulares concéntricas que alternan visión de lejos y de cerca.
- Diseño asférico: potencia que va cambiando progresivamente desde el centro hacia la periferia de la lente.
Ambos sistemas tienen sus ventajas y, en la práctica, solemos probar varios diseños hasta dar con el que el paciente percibe como más natural.
2. Según el material
- Blandas de hidrogel o hidrogel de silicona: son las más comunes, cómodas y fáciles de adaptar.
- Rígidas permeables al gas (RGP): menos frecuentes, pero ofrecen una visión más nítida en casos especiales.
3. Según la frecuencia de reemplazo
- Diarias: se estrenan cada mañana y se tiran al final del día. Ideales para personas que buscan máxima comodidad e higiene.
- Mensuales o quincenales: se usan durante varias semanas, con la limpieza adecuada.
Ventajas de las lentillas progresivas
Muchos pacientes llegan con dudas, incluso con cierto escepticismo. “Doctor, ¿de verdad voy a ver bien de cerca y de lejos con las mismas lentillas?” La respuesta es que sí, aunque la calidad visual depende de varios factores. Estas son las principales ventajas reales:
- Comodidad y libertad: no necesitas llevar dos gafas distintas ni estar quitándolas y poniéndolas.
- Visión natural: permiten mirar en cualquier dirección sin tener que mover la cabeza como ocurre con algunas gafas progresivas.
- Apariencia estética: no alteran la imagen personal, algo que muchos pacientes valoran.
- Versatilidad: sirven para trabajar con el ordenador, leer, conducir o practicar deporte.
- Adaptación progresiva: el cerebro aprende a seleccionar la potencia adecuada según la distancia.
Inconvenientes y limitaciones
No todo son ventajas, y conviene ser honesto con cada paciente. Estas son algunas limitaciones habituales:
- La visión nocturna puede ser menos nítida que con unas lentillas monofocales.
- En algunos casos, la lectura de letra muy pequeña o en condiciones de poca luz no es perfecta.
- Requieren un periodo de adaptación más largo que otras lentillas.
- No todos los pacientes toleran igual de bien este tipo de lentes, especialmente si tienen graduaciones altas o problemas oculares añadidos.

¿Cómo es el proceso de adaptación?
Este punto es crucial. Muchas veces me llegan pacientes que han probado lentillas progresivas “por internet” y dicen que no se han adaptado. El problema no es la lentilla en sí, sino la falta de un proceso de adaptación supervisado.
En mi consulta suelo seguir este protocolo:
- Evaluación inicial: historia clínica, graduación completa y examen del estado ocular.
- Selección del diseño: en función de la edad, necesidades y uso principal (lectura, ordenador, conducción).
- Prueba en gabinete: colocamos las lentillas y valoramos visión de lejos, intermedia y cerca.
- Periodo de prueba: el paciente se lleva las lentillas y vuelve a los pocos días para comentar sensaciones.
- Ajustes necesarios: a veces hay que cambiar diseño, potencia o incluso marca.
- Revisión final: confirmamos que la visión es estable y cómoda.
La clave está en la paciencia. El ojo y el cerebro necesitan entre 1 y 3 semanas para acostumbrarse. En este tiempo, lo normal es que haya momentos de visión algo borrosa. Mi consejo siempre es darle tiempo y no desistir demasiado pronto.
Consejos prácticos para adaptarse mejor
- Empieza en días tranquilos: no estrenes las lentillas un día con reuniones importantes o un viaje largo.
- Usa buena iluminación cuando leas al principio.
- Haz descansos visuales si trabajas muchas horas con pantallas.
- Sé constante: ponlas todos los días para que el cerebro se acostumbre más rápido.
- Consulta siempre con tu óptico-optometrista ante cualquier molestia.
¿Quién puede usarlas?
Las lentillas progresivas están indicadas para cualquier persona con presbicia, incluso si además tiene miopía, hipermetropía o astigmatismo. Suelen ser una opción excelente para:
- Personas activas que no quieren depender de las gafas.
- Profesionales que alternan constantemente distintas distancias de enfoque (médicos, docentes, informáticos, conductores).
- Deportistas que necesitan libertad de movimiento sin gafas.
Eso sí, no son recomendables en casos de sequedad ocular severa, problemas corneales o intolerancia previa a las lentillas.

Preguntas frecuentes de mis pacientes
1. ¿Puedo conducir de noche con lentillas progresivas?
Sí, aunque algunas personas notan halos o destellos. Siempre recomiendo una revisión personalizada.
2. ¿Son más caras que las normales?
Sí, suelen tener un precio algo superior, pero la comodidad que aportan compensa la diferencia.
3. ¿Se pueden llevar todo el día?
Depende del tipo. Las diarias suelen usarse sin problema 8-10 horas. Las mensuales requieren más control.
4. ¿Necesito igualmente gafas de cerca?
En algunos casos puede ser útil tener unas gafas de apoyo, sobre todo para letra muy pequeña o luz baja.
5. ¿Cuánto tarda la adaptación?
Entre una y tres semanas, aunque cada persona es distinta.
Lentillas progresivas, una opción real y efectiva
Después de tantos años atendiendo a pacientes, puedo afirmar que las lentillas progresivas son una opción muy válida y cada vez más popular. No son mágicas ni perfectas, pero bien adaptadas proporcionan libertad y calidad de vida a quienes no quieren depender solo de las gafas.
El éxito depende de tres factores clave:
- Una buena selección inicial por parte del óptico-optometrista.
- Paciencia durante el proceso de adaptación.
- Revisiones periódicas para asegurar salud ocular y confort.
Si estás notando los primeros síntomas de presbicia o ya usas gafas progresivas y te gustaría tener más comodidad en tu día a día, te animo a probarlas siempre bajo la supervisión de un profesional. Puede que descubras que son la solución que estabas buscando para volver a ver nítido a todas las distancias.
¿Quieres probar las lentillas progresivas con la tranquilidad de estar en buenas manos?
En Guillermo Ópticos, nuestro centro óptico en Madrid junto a Metro Pirámides, llevamos más de 25 años ayudando a pacientes a encontrar la mejor solución visual para cada etapa de su vida.
Te ofrecemos un asesoramiento personalizado y una prueba adaptada a tus necesidades, para que descubras si las lentillas progresivas son la opción ideal para ti.
Tu visión merece la experiencia de un equipo profesional y cercano que te acompañará en todo el proceso de adaptación.